← Journal Nº 0103 — Bodas de destino
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Fig. 03 — Valencia (2025)
Doce meses suena a mucho. Para una boda de destino es justo.
Este es el calendario que funciona, contado desde el final hacia el principio.
«Una boda fuera no se organiza con más tiempo: se organiza con otro orden. Primero el sitio, después la fecha, y solo entonces todo lo demás».


Doce meses antes: elegir el país y visitar o, como mínimo, videollamar con dos o tres venues. La fecha sale del sitio, no al revés.
Diez meses: cerrar planner local. Es la pieza que sostiene todo lo demás cuando vosotros estáis a ocho mil kilómetros.
Ocho meses: fotografía y vídeo. Si vamos desde España, hay que bloquear los días de viaje, no solo el día de la boda.
Seis meses: save the date. Los invitados de una boda de destino necesitan comprar vuelos con margen.
Tres meses: horario definitivo del día, con la hora de la ceremonia ya discutida con la luz en la mano.
Una semana: llegada. Nunca el día antes.
Sandra Olivares · JournalConsultar disponibilidad →