Esta es la conversación que más repito con parejas que se casan en Cartagena, Santa Marta o Mérida.
La hora la suele fijar el venue por logística. Merece la pena discutirla.
«En el Caribe la luz cambia cada diez minutos. Entre las cinco y las seis y media hay dos bodas distintas, y solo una de las dos se puede fotografiar como queréis».


A las cinco de la tarde en el Caribe el sol sigue alto. Da sombras duras bajo los ojos, quema los blancos del vestido y obliga a buscar sombra artificial, que casi siempre es fea.
A partir de las seis la luz baja de golpe y se vuelve lateral y cálida. Es la hora en la que el mar deja de ser un fondo plano y empieza a tener volumen.
La ceremonia dura entre veinte y cuarenta minutos. Si empieza a las seis, termina justo cuando empieza la hora buena para los retratos, y el cóctel se solapa con el atardecer.
El coste de mover la ceremonia una hora es logístico. El beneficio es todo el reportaje.